Jessica Barceló, CEO de MST Holding: «Los BPO partimos con una ventaja competitiva ante la nueva Ley SAC»

Nuestra CEO participó en Expo Relación Cliente 2026, donde compartió su visión sobre los desafíos del sector BPO ante la nueva regulación, la inteligencia artificial y la transformación digital. Durante su intervención, destacó la experiencia de las empresas especializadas y defendió que la innovación tecnológica puede ayudar a mejorar la calidad del servicio sin incrementar necesariamente los costes operativos.

La transformación del sector BPO y el impacto de la nueva regulación fueron algunos de los protagonistas de Expo Relación Cliente 2026, celebrada los días 7 y 8 de octubre en Madrid.

En el marco del encuentro, Jessica Barceló, CEO de MST Holding, participó en la mesa redonda «BPO 2026: Reinventarse en la era de la IA y la nueva regulación», junto a representantes de Emergia, ILUNION Contact Center BPO y Konecta.

Durante el debate, Jessica compartió su visión sobre el papel que deben asumir las empresas de externalización ante las nuevas exigencias normativas, destacando la profesionalización del sector, la colaboración estratégica con los clientes y las oportunidades que ofrece la transformación digital.

La profesionalización del BPO, una ventaja ante la nueva regulación

Uno de los mensajes principales de Jessica Barceló fue que las empresas especializadas en servicios de atención al cliente cuentan con una posición favorable para afrontar los cambios regulatorios.

«Dentro de nuestro sector partimos con una ventaja competitiva bastante importante y es que, sin llamarlo Ley SAC, nosotros ya habíamos profesionalizado el sector».

Según explicó, las compañías BPO llevan años trabajando bajo exigentes estándares de calidad, impulsadas por los propios requisitos de sus clientes.

La nueva Ley de Servicios de Atención a la Clientela (Ley SAC) busca extender estos niveles de profesionalización a ámbitos que tradicionalmente no estaban sometidos a las mismas exigencias.

Esta evolución puede representar una oportunidad para los operadores especializados, cuya experiencia en la gestión de servicios, el cumplimiento de indicadores y la mejora continua constituye una importante ventaja competitiva.

En palabras de nuestra CEO, las nuevas exigencias también pueden generar barreras de entrada para otros actores menos preparados, reforzando el valor de las empresas que cuentan con estructuras y procesos consolidados.

De proveedores operativos a socios estratégicos

Más allá del cumplimiento normativo, Jessica Barceló destacó que el nuevo escenario está transformando la relación entre los BPO y las organizaciones que contratan sus servicios.

Tradicionalmente, muchas empresas acudían a los proveedores de externalización con modelos previamente definidos, limitando su participación a la ejecución de determinados procesos.

Sin embargo, las nuevas necesidades están impulsando relaciones basadas en una mayor cooperación y asesoramiento.

«Ahora realmente hay un tema de cooperación por intentar salvar las barreras que a lo mejor esta Ley SAC les puede representar a nivel de incremento de costes, a nivel de ir a buscar unos SLA de calidad concretos».

Este cambio supone una evolución en el papel de los proveedores BPO, que pasan de gestionar operaciones a participar activamente en el diseño y la optimización de los servicios.

Su conocimiento del sector les permite ayudar a las empresas a establecer indicadores de calidad, identificar oportunidades de mejora y desarrollar soluciones adaptadas a las nuevas necesidades del mercado.

El BPO deja así de ser únicamente un proveedor de servicios para convertirse en un socio estratégico capaz de acompañar a las organizaciones en sus procesos de transformación.

La Ley SAC no tiene por qué incrementar los costes

Uno de los puntos más interesantes de la intervención de Jessica Barceló fue su reflexión sobre el impacto económico de la nueva regulación.

Las mayores exigencias en materia de calidad, personalización y atención humana pueden generar preocupación entre las empresas ante un posible incremento de sus costes operativos.

Sin embargo, nuestra CEO defendió que este escenario no tiene por qué traducirse necesariamente en un aumento del gasto.

«Las empresas no tienen que estar preocupadas por un tema de incremento de costes debido a la Ley SAC».

La clave está en combinar el cumplimiento de los nuevos requisitos con una estrategia adecuada de transformación digital.

La automatización de determinadas gestiones, la optimización de procesos y la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas pueden contribuir a compensar las mayores exigencias operativas.

Se trata de analizar qué interacciones pueden gestionarse mediante soluciones automatizadas y cuáles requieren la intervención de profesionales especializados, manteniendo siempre el nivel de calidad esperado por el cliente.

Desde esta perspectiva, la regulación puede convertirse en un estímulo para modernizar los servicios y avanzar hacia modelos de atención más eficientes.

Inteligencia artificial y automatización centradas en el cliente

Durante su intervención, Jessica también destacó el papel de la transformación digital para afrontar los desafíos del sector.

La inteligencia artificial y las soluciones de automatización permiten simplificar determinadas tareas, agilizar procesos y optimizar los recursos disponibles.

Sin embargo, la incorporación de estas tecnologías debe responder siempre a las necesidades y expectativas de los usuarios.

«Que esa parte del contact center que en un momento determinado se puede automatizar, la automaticemos, dándole al cliente la experiencia que él quiere en cada uno de los canales».

Esta reflexión resume uno de los grandes desafíos del sector: encontrar el equilibrio adecuado entre tecnología, eficiencia operativa y atención personalizada.

No se trata de automatizar indiscriminadamente, sino de identificar dónde la tecnología puede aportar valor y dónde la intervención humana continúa siendo fundamental.

La combinación de inteligencia artificial, automatización y talento humano permite avanzar hacia modelos de atención más eficientes sin perder de vista la experiencia de cliente.

Compartir experiencias para impulsar la evolución del sector

En la parte final de su intervención, Jessica Barceló también puso en valor el conocimiento acumulado por las compañías BPO en proyectos de transformación digital.

Las empresas especializadas llevan años acompañando a sus clientes en la modernización de procesos, la implantación de nuevas tecnologías y la optimización de sus servicios de atención.

Esta experiencia constituye un activo que puede ayudar a otras organizaciones a afrontar los retos actuales.

Nuestra CEO destacó la gran cantidad de casos de uso y buenas prácticas que reúnen las empresas del sector y defendió la importancia de compartir ese conocimiento.

«Yo creo que hay que combinarlo y hacernos portavoces de la industria para poder replicar esas prácticas».

Una visión que refuerza la necesidad de colaboración entre los diferentes actores del mercado para impulsar la innovación y contribuir a la evolución del BPO.

MST Holding, comprometidos con el futuro del BPO

La participación de Jessica Barceló en Expo Relación Cliente 2026 refleja el compromiso de MST Holding con la transformación del sector y con el desarrollo de soluciones de atención cada vez más eficientes, innovadoras y orientadas al cliente.

Su intervención dejó una conclusión clara: las nuevas exigencias regulatorias y la evolución tecnológica representan una oportunidad para reforzar el papel estratégico de los BPO.

El futuro del sector pasa por aprovechar la experiencia acumulada, impulsar la colaboración con los clientes e incorporar tecnologías capaces de mejorar los servicios y optimizar los recursos.

En MST Holding seguimos apostando por la combinación de experiencia operativa, consultoría, innovación tecnológica y talento humano para acompañar a las empresas en sus procesos de transformación y ofrecer una experiencia de cliente de mayor calidad.

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Ley SAC: el fin de la atención al cliente como carrera de obstáculos

Todos hemos vivido alguna vez la misma escena: una incidencia sencilla se convierte en un recorrido interminable. Un menú automático que no encaja, locuciones que repiten opciones sin aportar soluciones, cambios de canal que obligan a empezar de cero, agentes sin contexto o promesas de devolución que nunca llegan. Y, al final, la sensación más frustrante: nadie se hace cargo.

Muchas empresas han entendido la atención al cliente como una función orientada a contener la demanda, filtrar contactos y derivar con eficiencia. Pero organizar un servicio no es lo mismo que convertirlo en una carrera de obstáculos. Ahí es donde la Ley de Servicios de Atención a la Clientela (Ley SAC) introduce un cambio de fondo: ya no basta con tener canales, hay que demostrar que funcionan, que resuelven y que son accesibles.

Ese es uno de sus grandes aciertos. Plantea la atención como una responsabilidad empresarial medible y alineada con los derechos de los consumidores. Exige atención personalizada si es solicitada, accesibilidad real, trazabilidad y capacidad de seguimiento. Además, obliga a documentar y evaluar la calidad del servicio.

La Ley no va contra la tecnología. Va contra la mala automatización. Contra ese diseño que traslada al cliente el coste de la ineficiencia interna: repetir datos, explicar varias veces el problema o moverse entre canales inconexos. La tecnología sigue siendo imprescindible, pero deja de ser válida cuando sustituye la resolución por el desvío o la accesibilidad por la fricción. La norma es clara: no puede utilizarse como único medio de atención y debe existir la posibilidad real de hablar con una persona.

Esto conecta directamente con la realidad del contact center. Cuando una empresa debe garantizar atención humana, seguimiento, documentación y medición objetiva de la calidad, está reconociendo que esta función no puede sostenerse con modelos débiles o defensivos. Atender bien exige diseño operativo, criterio, formación, supervisión y responsabilidad. En definitiva, exige profesionales.

El valor de lo humano

Este punto es especialmente relevante. En un momento en el que el futuro de la atención suele plantearse en términos de sustitución, la Ley SAC introduce una corrección importante: hay una parte del servicio que solo puede sostenerse con empleo de valor. No porque la tecnología no aporte, sino porque hay situaciones que requieren comprensión, contexto y capacidad de hacerse cargo. Un bot puede clasificar o agilizar, pero no, gestionar la complejidad emocional, detectar malentendidos o reconstruir incidencias complejas.

Por eso, la Ley también puede interpretarse como una protección del trabajo profesional que aporta valor real.

Esto se hace aún más evidente en el caso de los colectivos vulnerables. La calidad de un servicio no se mide cuando todo funciona, sino cuando surgen dificultades: una persona mayor que no entiende un menú automático, alguien con discapacidad auditiva que necesita alternativas, o un usuario con baja competencia digital que no puede resolver una incidencia online. La Ley pone el foco en estas situaciones y exige adaptación, accesibilidad y atención adecuada.

Este enfoque obliga a replantear muchos aspectos: el diseño de canales, la formación de agentes, el lenguaje, los criterios de priorización o la coordinación interna. Supone pasar de una atención centrada en el proceso a una centrada en la persona. Y ese cambio es clave, porque durante años se ha medido cuánto se atendía, pero no siempre cómo se atendía ni qué impacto tenía en la experiencia del cliente.

En este contexto, cobra relevancia el desarrollo de la futura UNE 338. Esta representa un paso hacia la concreción operativa: traducir las obligaciones legales en indicadores, métricas y evidencias auditables. La Ley define el “qué”, pero el sector necesita avanzar en el “cómo”.

Y eso es una buena noticia. Profesionalizar la atención al cliente no consiste en declararla estratégica, sino en definir qué significa atender bien, cómo se mide y qué prácticas no son aceptables. La atención deja de valorarse por su existencia y empieza a evaluarse por su capacidad real de resolver sin generar fricción innecesaria.

La Ley SAC abre así una oportunidad que va más allá del cumplimiento. Marca un límite a un modelo que ha trasladado al cliente el esfuerzo de compensar deficiencias internas y empuja hacia un estándar más maduro, donde la eficiencia no se confunde con barreras ni la automatización sustituye a la responsabilidad.

La mejor atención no es la que expulsa más rápido al cliente del sistema, sino la que le ayuda a salir de su problema. Si la Ley SAC sirve para recuperar esta idea, estaremos ante el principio del fin de la atención al cliente como carrera de obstáculos.

Autora: Jessica Barceló – CEO MST HOLDING

IA y su impacto en el sector del contact center: lo que más de 30 años de experiencia nos han enseñado a mirar de otra manera

En MST acumulamos tres décadas de trayectoria en este sector, y hemos visto pasar el fax, el CRM, el chat en vivo, el WhatsApp Business… y en cada una de esas olas alguien dijo que «esta vez sí» lo iba a cambiar todo. Con la inteligencia artificial, por primera vez, tenemos que darles la razón. Pero no por lo que la mayoría piensa.

La IA no está sustituyendo el contact center. Lo está obligando a repensarse desde la base. Y eso, para quienes trabajamos en atención al cliente, es una noticia mucho más interesante que «los robots van a quitarnos el trabajo».

Lo que dicen los números (y lo que no dicen)

Empecemos por los datos, porque en este sector se habla mucho de IA y se contrasta poco.

En España, el sector del contact center facturó 2.025 millones de euros, con un crecimiento del 0,94% respecto al año anterior, según el Estudio de Mercado 2025 de la Asociación CEX. Ese dato ya es interesante por sí solo, pero hay otro que nos llama todavía más la atención: la inversión en tecnología sobre el coste de empresa subió siete puntos hasta el 68%. Las empresas no están hablando de IA por moda, están destinando presupuesto real a ella.

¿Y en qué la están invirtiendo? Según el mismo estudio, la automatización robótica de procesos (RPA) y la inteligencia artificial ya están implantadas en el 89% de las compañías asociadas a CEX. Es una cifra altísima, y confirma algo que en MST repetimos en cada reunión con nuestros clientes: la IA ya no es un proyecto piloto en un rincón de innovación, es infraestructura básica del contact center moderno.

A nivel país, un estudio de AWS de 2026 apunta que el 61% de las empresas españolas ya han implementado alguna solución de IA, once puntos más que el año anterior. España, según ese informe, está siete puntos por encima de la media europea en adopción.

Hasta aquí, todo suena muy bien. Y aquí es donde, con 30 años de experiencia a nuestras espaldas, toca poner el freno de mano un momento.

El dato que casi nadie cuenta: invertir no es lo mismo que ganar

Un estudio reciente recogido por MuyCanal, tras analizar una inversión global en IA superior a los 250.000 millones de dólares en 2025, revela que solo una cuarta parte de las empresas afirma haber conseguido un impacto empresarial significativo con esa inversión. Merece la pena repetirlo: tres de cada cuatro empresas invirtieron en IA y no notaron un impacto relevante.

¿Por qué pasa esto? Porque muchas compañías tratan la IA como un parche que se añade a procesos que ya existían, en lugar de rediseñar el proceso desde cero pensando en cómo la IA y las personas van a trabajar juntas. Y en un contact center, ese matiz lo es todo. No sirve de nada poner un chatbot delante de un proceso mal diseñado: solo se consigue automatizar la frustración del cliente, no eliminarla.

Esto es exactamente lo que en MST repetimos constantemente: la tecnología no arregla un mal proceso, lo amplifica. Antes de automatizar hay que entender de verdad el recorrido del cliente.

De la moda a la decisión estratégica

Lo que sí está cambiando de verdad en 2026 es el papel de la IA conversacional dentro de las organizaciones. Ya no depende solo del departamento de innovación: se ha convertido en una decisión de dirección, con impacto directo en experiencia de cliente, operaciones y resultados, según el Estudio de Tendencias en Contact Center 2025 de PwC, publicado por FUNDAE.

La diferencia entre las empresas que sacan partido a la IA y las que no, ya no está en tener o no tener un bot. Está en si esa tecnología forma parte de una arquitectura conversacional coherente: que la voz, el WhatsApp, el chat web y las redes sociales dejen de funcionar como compartimentos estancos y pasen a compartir memoria del cliente y contexto en tiempo real.

Esa es, para nosotros, la verdadera revolución. No es que la máquina hable como una persona. Es que, por fin, el cliente no tiene que repetir su problema tres veces en tres canales distintos.

¿Va a sustituir la IA a los agentes humanos?

Es la pregunta que más nos hacen, y la respuesta corta es: no en el sentido en que la mayoría lo teme.

Lo que sí está pasando es un rediseño real del rol del agente. Las tareas repetitivas y de bajo valor —consultas de saldo, cambios de cita, preguntas frecuentes— cada vez las resuelve antes la IA. Eso deja a los agentes humanos para lo que de verdad requiere criterio, empatía y capacidad de decisión: las interacciones complejas, las reclamaciones delicadas, los clientes que necesitan sentirse escuchados de verdad.

Gartner prevé que en 2029 la IA agéntica podría resolver de forma autónoma hasta el 80% de las consultas habituales de atención al cliente. Conviene señalarlo con claridad: esto es una previsión, no un hecho consumado, y como toda previsión a varios años vista la tomamos con cierta prudencia.

Lo que sí es un hecho hoy es que el modelo que está funcionando es el híbrido: IA para el volumen y la repetición, personas para el criterio y la conexión emocional. Ni todo humano ni todo automatizado.

Cómo evitar ser parte del 75% que no ve resultados

Con todo lo anterior sobre la mesa, en MST resumimos nuestra recomendación en cuatro ideas:

  • Empezar por el proceso, no por la herramienta. Mapear el recorrido real del cliente antes de decidir qué automatizar.
  • Medir desde el primer día. Resolución en el primer contacto, tiempo de espera y satisfacción del cliente, no solo el ahorro de costes.
  • Formar al equipo humano para el nuevo rol. El agente que hoy resuelve reclamaciones complejas necesita herramientas y formación distintas a las de hace cinco años.
  • No comprar tecnología por miedo a quedarse atrás. El FOMO tecnológico es, según varios estudios recientes, una de las principales causas de que la inversión en IA no genere retorno.

Una reflexión final

Treinta años de trayectoria en este sector nos han enseñado una cosa: las modas tecnológicas van y vienen, pero lo que siempre se queda es la calidad de la conversación entre una empresa y su cliente. La IA no cambia esa verdad de fondo. Lo que hace es obligarnos a decidir, con mucha más claridad que antes, qué parte de esa conversación merece la pena automatizar y qué parte necesita, sin ninguna duda, seguir siendo humana.

*Nota: Todos son datos verificables a fecha de publicación de este artículo (septiembre de 2026)

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IA que atiende sin avisar: 3 mitos sobre el Artículo 50 del AI Act que están confundiendo a los contact center

Un cliente llama para preguntar el saldo de su cuenta. Otro escribe por WhatsApp para cambiar una reserva de hotel. Otro pide cita en el taller. En los tres casos, cada vez es más probable que quien responda al otro lado no sea una persona, sino un asistente virtual. Y desde el 2 de agosto de 2026, hay una obligación legal que muchas empresas todavía no tienen resuelta: ese cliente tiene que saberlo.

Es el Artículo 50 del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), y en las conversaciones que tenemos con clientes de distintos sectores nos encontramos siempre con las mismas ideas equivocadas. Vamos a desmontarlas una a una.

Mito 1: «Como uso la IA para ayudar, no para sustituir a personas, no me afecta»

Esto es lo primero que se piensa, y es un error. La norma no distingue entre «IA que sustituye» e «IA que ayuda a atender mejor». Lo único que importa es una cosa: si el sistema interactúa directamente con el cliente, el cliente tiene que saber que es una máquina, salvo que resulte evidente por el propio contexto.

Da igual si el chatbot solo filtra el motivo de la llamada antes de pasarla a un agente. Si habla con el cliente, cuenta.

Mito 2: «Esto lo resuelve el departamento legal firmando una cláusula»

Tampoco. El Artículo 50 no es un documento que se firme una vez y ya está. Es un requisito que vive en el propio producto: en el mensaje de bienvenida del bot de voz, en el primer mensaje del chat, en la forma en que se presenta el asistente de WhatsApp.

En la práctica, esto significa revisar guiones, flujos conversacionales y contenido generado automáticamente —como resúmenes de llamada o respuestas de email semi-automatizadas— que llegan al cliente sin que quede claro que los ha producido una IA.

Mito 3: «Si mi proveedor BPO gestiona ese canal, la responsabilidad es suya»

Depende, y aquí es donde más operaciones se llevan una sorpresa. La responsabilidad de avisar recae sobre quien despliega la tecnología frente al cliente final. Si tienes servicios externalizados, esto debería estar ya reflejado con claridad en los contratos y SLAs con tu proveedor BPO, no dado por hecho.

Cómo se ve esto en cada sector

No es lo mismo gestionar esto en banca que en turismo. Algunos ejemplos de dónde suele aparecer el problema:

  • Banca: asistentes virtuales para consultas de saldo o movimientos, donde el aviso inicial se queda oculto en un menú de opciones.
  • Turismo: chatbots de reserva y modificación de viajes, con picos de uso donde el bot gestiona toda la conversación sin identificarse como tal.
  • Automoción: asistentes de cita previa en talleres, que muchas veces heredan un guión antiguo pensado antes de que existiera esta obligación.
  • Salud y farma: bots de cita previa o resolución de dudas básicas, un terreno especialmente sensible por la naturaleza de la información.

El patrón se repite en todos: la tecnología se desplegó pensando en reducir tiempos de espera, y el aviso de «soy un asistente virtual» quedó como un detalle menor de diseño.

El problema de fondo no es la sanción

Las sanciones existen, pero lo que vemos en la mayoría de auditorías operativas es algo más básico: muchas empresas no tienen un inventario claro de todos los puntos donde su IA habla con clientes. Y sin ese mapa, no hay forma de garantizar que se cumple la norma, por mucha buena voluntad que haya.

Antes de que llegue diciembre

Los sistemas de IA generativa que ya funcionaban antes de agosto de 2026 tienen hasta diciembre para ajustar el etiquetado técnico. Pero conviene no confundir ese plazo con el aviso al usuario, que es exigible ya.

Dos preguntas que solemos hacer al empezar a trabajar con una operación: ¿tienes mapeados todos los puntos donde la IA interactúa con tus clientes? ¿Reflejan tus contratos con proveedores BPO quién asume esa responsabilidad?

Si no tienes una respuesta clara, es el punto de partida habitual de nuestra Consultoría CX y de los proyectos de Tecnología IA en MST Holding: identificar dónde está la IA en tu operación, cómo se comunica al cliente y cómo se documenta.

¿Quieres saber si tu operación está dentro del perímetro del Artículo 50? Habla con nuestro equipo de Consultoría CX y Tecnología IA.

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MST HOLDING vuelve a la Expo Relación Cliente 2026: un año más, presentes en el evento clave del sector

La cita ya tiene fecha en el calendario y este año llega con muchas ganas. MST HOLDING participará un año más en la Expo Relación Cliente 2026, el gran encuentro nacional de la experiencia de cliente, que se celebrará los días 7 y 8 de octubre en Kinépolis Ciudad de la Imagen, Madrid. Y lo hacemos, como siempre, con muchas novedades bajo el brazo.

Si sigues nuestra trayectoria, ya sabes que no nos gusta quedarnos quietos. Así que prepárate, porque este artículo te cuenta todo lo que necesitas saber sobre nuestra participación: dónde encontrarnos, qué vas a poder ver en nuestro stand y por qué esta edición promete ser distinta a todas las anteriores.

Un evento que marca el pulso del sector

La Expo Relación Cliente es, desde hace años, la feria de referencia en España para todo lo relacionado con la experiencia de cliente y el contact center. Cada edición reúne a las principales empresas, marcas y profesionales del sector para compartir tendencias, tecnología y casos reales de éxito.

La edición de este año llega bajo un lema muy sugerente, centrado en cómo la inteligencia artificial está reescribiendo las reglas del juego en la relación entre marcas y personas. Y es que la inteligencia artificial en atención al cliente ya no es una promesa de futuro: es una realidad que está transformando, aquí y ahora, la manera en que las empresas se comunican con sus clientes.

Para nosotros, esto no es una novedad. Llevamos tiempo trabajando para que la tecnología esté al servicio de las personas, no al revés. Y en la Expo Relación Cliente 2026 vamos a demostrarlo.

Lo que se va a hablar este año: IA, datos y personas

Si algo va a marcar esta edición es la conversación en torno a la inteligencia artificial aplicada a la experiencia de cliente. No como una moda pasajera, sino como una herramienta real que ya está cambiando cosas muy concretas: la forma en que se resuelven las incidencias, el tiempo que tarda un cliente en recibir una respuesta o la manera en que se anticipan sus necesidades antes incluso de que las exprese.

Pero aquí va algo en lo que creemos firmemente y que también vas a poder comprobar en nuestro stand: la tecnología, por sí sola, no soluciona nada. La IA funciona cuando hay detrás procesos bien diseñados, equipos bien formados y una estrategia clara de mejora continua. Es precisamente ahí donde entra en juego nuestro pilar de consultoría, encargado de que cada avance tecnológico se traduzca en un servicio mejor, no solo en más automatización.

Encuéntranos en el stand 48

Nuestra participación en Expo Relación Cliente 2026 será también una oportunidad para compartir nuestra visión sobre hacia dónde está evolucionando el sector.

Durante los dos días del evento, el equipo de MST HOLDING estará en el stand 48, un espacio pensado para encontrarnos con clientes, partners y profesionales que quieran conocer cómo estamos abordando los nuevos retos de la experiencia de cliente.

Además, Jessica Barceló, CEO de MST HOLDING, estará presente en esta nueva edición, acompañando al equipo y compartiendo nuestra visión sobre la evolución de un sector que vive uno de los procesos de transformación más importantes de los últimos años.

Como copatrocinadores de Expo Relación Cliente 2026, queremos volver a formar parte activa de ese espacio de conversación, conocimiento e innovación.

Porque eventos como ExpoRC no sirven únicamente para descubrir nuevas tecnologías. También permiten compartir experiencias reales, escuchar diferentes puntos de vista y, sobre todo, conversar sobre los problemas que las organizaciones necesitan resolver hoy.

Más de tres décadas escuchando al cliente

Llevamos más de 33 años trabajando en este sector, y si algo no ha cambiado en todo este tiempo es nuestra manera de entender el negocio: el cliente siempre en el centro. Lo que sí ha cambiado, y mucho, es la tecnología que usamos para conseguirlo.

Esta constancia y esta apuesta por hacer las cosas bien nos ha traído reconocimientos que nos llenan de orgullo, como haber sido distinguidos recientemente como uno de los mejores contact center del sector. Pero, sinceramente, lo que más nos motiva no son los premios, sino seguir mejorando cada día la experiencia que ofrecemos.

¿Quieres acompañarnos en Expo Relación Cliente 2026?

Si quieres descubrir de primera mano las tendencias que están transformando la experiencia de cliente, conocer las últimas novedades del sector y encontrarte con el equipo de MST HOLDING, puedes inscribirte a Expo Relación Cliente 2026 a través de este enlace: https://ifaes.credoffice.net/vCongress/landingForm?eid=7&atid=22&puid=de6aa444-8495-488f-b678-0a11243c7d5f&pid=147&lg=es

Reserva tu plaza y ven a visitarnos.

7 y 8 de octubre de 2026 | Kinépolis Ciudad de la Imagen, Madrid | Stand 48

Nos vemos en ExpoRC26.

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IA que atiende sin avisar: 3 mitos sobre el Artículo 50 del AI Act que están confundiendo a los contact center

Un cliente llama para preguntar el saldo de su cuenta. Otro escribe por WhatsApp para cambiar una reserva de hotel. Otro pide cita en el taller. En los tres casos, cada vez es más probable que quien responda al otro lado no sea una persona, sino un asistente virtual. Y desde el 2 de agosto de 2026, hay una obligación legal que muchas empresas todavía no tienen resuelta: ese cliente tiene que saberlo.

Es el Artículo 50 del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), y en las conversaciones que tenemos con clientes de distintos sectores nos encontramos siempre con las mismas ideas equivocadas. Vamos a desmontarlas una a una.

Mito 1: «Como uso la IA para ayudar, no para sustituir a personas, no me afecta»

Esto es lo primero que se piensa, y es un error. La norma no distingue entre «IA que sustituye» e «IA que ayuda a atender mejor». Lo único que importa es una cosa: si el sistema interactúa directamente con el cliente, el cliente tiene que saber que es una máquina, salvo que resulte evidente por el propio contexto.

Da igual si el chatbot solo filtra el motivo de la llamada antes de pasarla a un agente. Si habla con el cliente, cuenta.

Mito 2: «Esto lo resuelve el departamento legal firmando una cláusula»

Tampoco. El Artículo 50 no es un documento que se firme una vez y ya está. Es un requisito que vive en el propio producto: en el mensaje de bienvenida del bot de voz, en el primer mensaje del chat, en la forma en que se presenta el asistente de WhatsApp.

En la práctica, esto significa revisar guiones, flujos conversacionales y contenido generado automáticamente —como resúmenes de llamada o respuestas de email semi-automatizadas— que llegan al cliente sin que quede claro que los ha producido una IA.

Mito 3: «Si mi proveedor BPO gestiona ese canal, la responsabilidad es suya»

Depende, y aquí es donde más operaciones se llevan una sorpresa. La responsabilidad de avisar recae sobre quien despliega la tecnología frente al cliente final. Si tienes servicios externalizados, esto debería estar ya reflejado con claridad en los contratos y SLAs con tu proveedor BPO, no dado por hecho.

Cómo se ve esto en cada sector

No es lo mismo gestionar esto en banca que en turismo. Algunos ejemplos de dónde suele aparecer el problema:

  • Banca: asistentes virtuales para consultas de saldo o movimientos, donde el aviso inicial se queda oculto en un menú de opciones.
  • Turismo: chatbots de reserva y modificación de viajes, con picos de uso donde el bot gestiona toda la conversación sin identificarse como tal.
  • Automoción: asistentes de cita previa en talleres, que muchas veces heredan un guión antiguo pensado antes de que existiera esta obligación.
  • Salud y farma: bots de cita previa o resolución de dudas básicas, un terreno especialmente sensible por la naturaleza de la información.

El patrón se repite en todos: la tecnología se desplegó pensando en reducir tiempos de espera, y el aviso de «soy un asistente virtual» quedó como un detalle menor de diseño.

El problema de fondo no es la sanción

Las sanciones existen, pero lo que vemos en la mayoría de auditorías operativas es algo más básico: muchas empresas no tienen un inventario claro de todos los puntos donde su IA habla con clientes. Y sin ese mapa, no hay forma de garantizar que se cumple la norma, por mucha buena voluntad que haya.

Antes de que llegue diciembre

Los sistemas de IA generativa que ya funcionaban antes de agosto de 2026 tienen hasta diciembre para ajustar el etiquetado técnico. Pero conviene no confundir ese plazo con el aviso al usuario, que es exigible ya.

Dos preguntas que solemos hacer al empezar a trabajar con una operación: ¿tienes mapeados todos los puntos donde la IA interactúa con tus clientes? ¿Reflejan tus contratos con proveedores BPO quién asume esa responsabilidad?

Si no tienes una respuesta clara, es el punto de partida habitual de nuestra Consultoría CX y de los proyectos de Tecnología IA en MST Holding: identificar dónde está la IA en tu operación, cómo se comunica al cliente y cómo se documenta.

¿Quieres saber si tu operación está dentro del perímetro del Artículo 50? Habla con nuestro equipo de Consultoría CX y Tecnología IA.

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Prefijo 400: así cambia para siempre la forma en que las empresas llaman a sus clientes

Seguro que te ha pasado: suena el móvil, aparece un número que no conoces, piensas que puede ser un familiar o algo urgente… y resulta ser una llamada comercial. A veces incluso peor: un intento de estafa. Ese momento de duda va a desaparecer pronto en España, porque el Gobierno acaba de aprobar una medida que cambia por completo las reglas del juego para las llamadas comerciales.

Qué dice exactamente la nueva norma

El Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública ha publicado una resolución que establece que, desde octubre, las llamadas comerciales deben realizarse desde una numeración de nueve dígitos que comience por el código 400. La idea es simple: en cuanto veas ese prefijo en la pantalla, sabrás sin ningún género de duda que es una empresa la que te está llamando para venderte algo.

Un detalle importante que conviene tener claro: estos números serán unidireccionales. Es decir, los clientes solo podrán recibir llamadas desde esa numeración, pero no podrán devolverlas. Esto no es casualidad: busca reducir los riesgos de fraude que aparecen cuando alguien devuelve una llamada a un número que no conoce, una técnica muy habitual en estafas telefónicas.

Dato para tener en cuenta: en un borrador anterior, publicado en febrero, se planteaba que esta numeración fuera bidireccional. La versión final, aprobada en abril, cambió el criterio y la dejó como unidireccional. Si has leído algo distinto en otro sitio, es probable que fuera la versión antigua del proyecto.

Los plazos: ¿cuándo empieza a ser obligatorio?

La nueva numeración estará operativa en un plazo de seis meses desde la resolución, y a partir de octubre 2026 los operadores bloquearán las llamadas comerciales que no usen el rango 400. A partir de ese momento, cualquier llamada comercial que no venga de un número 400 podrá ser bloqueada directamente por la operadora, sin que el usuario tenga que hacer nada.

Esta medida no aparece de la nada: da cumplimiento a la Ley de Servicios de Atención a la Clientela (Ley SAC), aprobada en diciembre de 2025, que ya obligaba a que las llamadas comerciales tuvieran un código numérico propio para poder identificarse.

¿Y las llamadas de atención al cliente?

Aquí hay un matiz que genera bastante confusión, así que vale la pena aclararlo: el prefijo 400 es solo para llamadas comerciales (las que hace una empresa para venderte algo o captarte como cliente). Las llamadas de atención al cliente, las que gestionan una incidencia o un contrato que ya tienes, siguen otro camino. Solo podrán hacerse desde números cortos específicamente atribuidos para ello, los rangos gratuitos 800 y 900, o números geográficos. Esto ya venía marcado por la orden ministerial contra la suplantación de identidad, en vigor desde marzo de 2025, que además prohibió usar numeración móvil para este tipo de llamadas.

En resumen: si te llaman para venderte algo, será desde un 400. Si te llaman porque tienes una gestión pendiente con una empresa, será desde un 800, un 900 o un número geográfico. Nunca desde un móvil normal.

Por qué el Gobierno ha tomado esta medida

Detrás de esta norma hay un objetivo claro: frenar el fraude telefónico. El propio ministro Óscar López lo resumió con una frase que refleja bien la situación: todos hemos cogido alguna vez una llamada pensando que era un conocido y resultaba ser una gestión comercial. Esta medida forma parte de un plan más amplio contra las estafas telefónicas que, según los últimos datos oficiales, ha permitido bloquear 192 millones de llamadas y 17 millones de SMS fraudulentos desde su puesta en marcha en marzo de 2025. Son cifras que dan una idea del tamaño del problema que se intenta resolver.

Qué significa esto para las empresas que hacen llamadas comerciales

Aquí es donde la norma toca de lleno a los contact centers, los equipos de televenta y cualquier empresa que haga campañas de telemarketing. No se trata solo de «cambiar un número de teléfono»: implica revisar toda la infraestructura de llamadas salientes, adaptar los sistemas de marcación y asegurarse de que cada campaña comercial sale exclusivamente desde el rango 400.

El sector no se ha quedado callado. La asociación AEERC, que representa a buena parte del sector del contact center, ha mostrado su preocupación porque considera que el plazo de adaptación es más corto del que preveía originalmente la Ley SAC.

Para las compañías que operan campañas outbound, esto significa un trabajo de adaptación técnica real: coordinar con los operadores de telecomunicaciones, revisar los sistemas de marcación automática y verificar que cada línea comercial esté correctamente dada de alta en el nuevo rango antes de octubre. Cuanto antes se empiece ese proceso, menos riesgo hay de que las campañas se vean bloqueadas cuando la norma entre en vigor.

Qué puedes hacer si recibes una llamada comercial fuera de norma

Si a partir de octubre te llama una empresa desde un número que no es un 400, tienes la opción de denunciarlo ante la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones (OAUT) o ante la CNMC. Es una herramienta más de control que pone el peso de la responsabilidad en quien hace la llamada, no en quien la recibe.

La conclusión

El prefijo 400 no es un simple cambio de numeración: es un paso más hacia una relación más transparente entre empresas y consumidores, y una herramienta más para combatir el fraude telefónico. Para el usuario, significa poder decidir con un solo vistazo si coge el teléfono o no. Para las empresas, significa que la adaptación tecnológica y de procesos ya no puede esperar: octubre está más cerca de lo que parece.

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Accesibilidad y colectivos vulnerables: 17 menciones en la Ley SAC que tu entidad no puede ignorar

Si hay una palabra que se repite con insistencia a lo largo de la Ley 10/2025, esa es accesibilidad. Aparece diecisiete veces en el texto de la norma. No es casualidad: el legislador quería dejar claro que los servicios de atención al cliente no pueden orientarse solo a quien sabe manejarse en entornos digitales, tiene plenas capacidades físicas y sensoriales y vive cerca de una oficina. La ley también piensa en quien no encaja en ese perfil.

Para el sector financiero, que lleva años apostando por la digitalización como palanca de eficiencia, este requisito supone un punto de inflexión. Y va mucho más allá de instalar una rampa en la oficina.

¿A quién considera la ley ‘colectivo vulnerable’?

La norma utiliza un concepto de vulnerabilidad intencionalmente amplio que va más allá de la discapacidad reconocida oficialmente. Incluye:

  • Personas con discapacidad física, sensorial (visual o auditiva) o cognitiva, independientemente del grado de reconocimiento oficial.
  • Personas mayores con menor familiaridad con los canales digitales o con dificultades para gestionar trámites bancarios de forma autónoma.
  • Personas en situación de exclusión financiera: quienes por razones geográficas, económicas o de alfabetización digital tienen dificultades para acceder a los servicios habituales de la entidad.

Este último punto es especialmente relevante para el sector. Una persona que vive en una zona rural sin oficina física cercana, que no tiene acceso fluido a internet o que no se maneja con comodidad en aplicaciones móviles es, en el contexto de esta ley, una persona en riesgo de exclusión financiera que merece una atención adaptada. La ley habla explícitamente de la ‘distancia financiera’ como factor de vulnerabilidad.

Los tres ejes de la accesibilidad que exige la ley

Primer eje: canal alternativo para personas con discapacidad sensorial.

La entidad debe disponer de un sistema de mensajería escrita o visual, como tecnología de lengua de signos o equivalente, como alternativa al canal telefónico para personas con discapacidad auditiva o del habla. Esta tecnología ya existe y se usa en grandes empresas y organismos públicos. El reto para el sector financiero está en extenderla a entidades de tamaño medio y en garantizar que esté operativa cuando el cliente la necesite.

Segundo eje: accesibilidad digital según estándares WCAG.

Todos los canales digitales (página web, app móvil, área de clientes, chatbot) deben cumplir con las Web Content Accessibility Guidelines (WCAG). Esto incluye compatibilidad con lectores de pantalla, tamaños de letra adaptables, contraste de color suficiente, navegación completa por teclado, subtítulos en contenidos de vídeo y textos alternativos en imágenes. Es una auditoría técnica que muchas entidades aún no han realizado sobre todos sus canales digitales.

Tercer eje: protocolos diferenciados para colectivos vulnerables.

No basta con adaptar la tecnología. La ley exige protocolos específicos de atención: formación de los agentes, tiempos de gestión adaptados, lenguaje claro y accesible, y un enfoque de acompañamiento que va más allá del mero trámite. El espíritu de la ley en este punto no es tecnológico: es humano.

El nudo sin resolver: protección de datos y colectivos vulnerables

Uno de los problemas que la ley deja abierto es cómo conjugar la atención a colectivos vulnerables con los criterios de protección de datos. En los canales digitales y telefónicos no siempre es posible verificar si una persona pertenece a un colectivo especialmente protegido sin hacerle preguntas que podrían comprometer su privacidad o su dignidad.

La AERC presentó en abril de 2026 una consulta formal a la AEPD solicitando aclaraciones sobre este punto. El sector lo espera con urgencia, porque adaptar los sistemas y los CRMs para gestionar esta información de forma legal y ética requiere tiempo y decisiones de diseño que no pueden dejarse para el último momento.

Más allá del cumplimiento: una oportunidad de diferenciación

Lo más relevante de este bloque no es solo el cumplimiento técnico. Es el cambio de enfoque que implica: diseñar el servicio pensando también en quien lo tiene más difícil. Formar a los equipos para que acompañen al cliente, no solo para que cierren tickets. Medir la experiencia también para quienes tienen barreras adicionales.

Las personas mayores representan una parte muy significativa de la base de clientes del sector bancario. Diseñar servicios inaccesibles para ellas no es solo un incumplimiento legal: es un error estratégico.

Las entidades que aborden este requisito con seriedad no solo estarán cumpliendo la ley: estarán construyendo un modelo de atención más robusto, más inclusivo y, a largo plazo, más valorado por sus clientes.

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Atención en catalán, valenciano, euskera y gallego: lo que la Ley SAC exige al sector financiero

Si una persona llama a su entidad bancaria en euskera y el agente no entiende el idioma, ¿qué ocurre? Hasta ahora, la regulación del sector financiero exigía responder a las reclamaciones escritas en la lengua en que habían sido presentadas. Era un derecho acotado y relativamente fácil de gestionar. La Ley 10/2025 amplía ese derecho de forma significativa, con implicaciones prácticas para los equipos de atención mucho más amplias.

Este es uno de los bloques con mayor nivel de ambigüedad interpretativa en este momento, pero precisamente por eso merece un análisis detallado: las entidades necesitan orientación para empezar a actuar.

Lo que ya existía: el derecho a la respuesta en la lengua de la reclamación

La regulación sectorial ya establecía que el cliente tiene derecho a presentar su reclamación en castellano o en cualquier lengua cooficial del territorio donde reside (catalán, euskera, gallego o valenciano) y a recibir la respuesta en esa misma lengua. Ese derecho se aplica a las reclamaciones escritas y formales, gestionadas por el sistema regulado por el Banco de España, la CNMV y la DGSFP.

Para gestionar ese requisito, muchas entidades tenían equipos especializados o utilizaban servicios de traducción. Era un volumen manejable porque se limitaba a un tipo concreto de comunicación.

Lo que añade la Ley SAC: el idioma en toda la interacción

La Ley 10/2025 va mucho más lejos. Su planteamiento es que el criterio lingüístico no debe limitarse a las reclamaciones formales: debe aplicarse a toda la interacción con el SAC, incluyendo llamadas telefónicas, chats en tiempo real, emails, mensajería y cualquier otro canal.

Si una entidad opera en un territorio con lengua cooficial, debe poder atender y responder en esa lengua cuando el cliente así lo solicite, tanto de forma oral como escrita. Y el equipo del SAC debe estar formado para ello.

Los artículos 29 ter.2 y 29 septies.4 de la Ley 44/2002 modificada establecen este marco lingüístico. La norma no dice que todas las llamadas deban atenderse en lengua cooficial: dice que cuando un cliente así lo solicite, la entidad debe poder responder. Pero ese ‘debe poder’ tiene implicaciones organizativas concretas.

El reto operativo: personas, formación y disponibilidad

Disponer de agentes con capacidad de atención fluida en catalán, euskera, gallego y valenciano en todos los turnos y en todos los canales no es sencillo, especialmente para entidades de tamaño medio o para entidades nacionales con su centro de atención ubicado en una sola localización.

El mercado de profesionales con competencia en algunas de estas lenguas (especialmente el euskera) es limitado. Y la dispersión geográfica del cliente añade complejidad: una entidad puede tener clientes en el País Vasco, Cataluña y Galicia simultáneamente, con necesidades lingüísticas distintas en el mismo turno de trabajo.

La ley no establece umbrales concretos de disponibilidad, pero eso no significa que las entidades estén exentas. Lo que sí exige es un modelo de atención estructural, no solo soluciones puntuales.

¿Puede la tecnología ser la solución?

La respuesta es matizada pero esperanzadora. La ley no descarta el uso de tecnología de asistencia lingüística o de traducción simultánea con inteligencia artificial, siempre que se garantice la calidad de la atención. Esto abre la puerta a sistemas de asistencia en tiempo real para agentes que no dominan la lengua: herramientas que transcriben y traducen la conversación, permitiendo al agente entender al cliente y responderle de forma coherente.

Sin embargo, la tecnología no exime de la responsabilidad de calidad. Si el sistema comete errores de traducción que afectan a la resolución correcta de la gestión, la responsabilidad sigue siendo de la entidad. Y el sistema debe ser auditable.

El callback como solución temporal, no estructural

Cuando en un momento determinado no hay disponibilidad de un agente en la lengua solicitada, ofrecer una devolución de llamada con un agente capacitado puede ser una solución válida. Pero con los mismos límites que en el caso del KPI de tiempo de espera: no puede ser la solución habitual. La entidad debe poder demostrar que tiene un modelo estructural de atención en lenguas cooficiales, y que el callback es un recurso excepcional.

El riesgo de no actuar

Las lenguas cooficiales están en la lista de prioridades altas de las Administraciones de Consumo, especialmente en Cataluña, el País Vasco y Galicia. La probabilidad de recibir una denuncia o una inspección en este área es mayor que en otros requisitos de la norma, en parte porque es un derecho que los ciudadanos conocen y valoran, y en parte porque es relativamente sencillo para un inspector verificar si una entidad puede atender en una lengua cooficial.

Las entidades que operan en esos territorios deben incluir este punto en su mapa de riesgos de cumplimiento y diseñar un plan de acción con evidencias documentadas: quién atiende en qué lengua, qué formación han recibido los agentes, cómo se gestiona la demanda cuando no hay disponibilidad inmediata, y qué tecnología se utiliza como apoyo.Consulting C3 y MST Holding participan activamente en el Comité UNE que define el estándar de auditoría de la Ley SAC, y mantienen contacto permanente con la AERC para trasladar las dudas del sector a quienes tienen capacidad de resolverlas.

MST y Costa Cruceros, premiados por su Employee Experience

Un reconocimiento a nuestra forma de entender la experiencia de empleado

En MST estamos de celebración. Junto a nuestro cliente Costa Cruceros, hemos ganado el premio a la Mejor Estrategia de Employee Experience en Contact Center en la 17ª edición de los Platinum Customer Experience Awards.

Este reconocimiento nos llena de orgullo porque pone en valor una idea en la que creemos firmemente: para ofrecer una gran experiencia de cliente, primero debemos cuidar la experiencia de las personas que la hacen posible cada día.

En un entorno tan exigente como el Contact Center, las personas son el verdadero motor del servicio. Por eso, junto a Costa Cruceros, hemos trabajado para construir una estrategia de Employee Experience centrada en el bienestar, la motivación, el desarrollo profesional, la comunicación y el reconocimiento de nuestros equipos.

Las personas, en el centro de nuestra estrategia

Este premio reconoce una forma de trabajar basada en la escucha, la mejora continua y el compromiso compartido. Hemos impulsado iniciativas orientadas a crear un entorno laboral más positivo, participativo y alineado con los objetivos del servicio.

Detrás de este proyecto hay formación, acompañamiento, liderazgo cercano, herramientas de gestión, acciones de motivación y una cultura de equipo que nos ayuda a seguir creciendo.

Creemos que cuando los profesionales se sienten acompañados, valorados y preparados, pueden ofrecer lo mejor de sí mismos en cada interacción con el cliente. Y eso se traduce directamente en una mejor Customer Experience.

Employee Experience y Customer Experience: dos caminos que avanzan juntos

Para nosotros, la experiencia del empleado y la experiencia del cliente están profundamente conectadas. No se pueden separar.

Un equipo motivado, formado y comprometido es capaz de generar conversaciones más humanas, resolver mejor las necesidades de los clientes y crear relaciones de mayor confianza.

Este reconocimiento junto a Costa Cruceros confirma que apostar por las personas no solo mejora el clima laboral, sino que también impulsa la calidad del servicio, la eficiencia y los resultados.

Un premio que compartimos con todo el equipo

Este Platinum Customer Experience Award es, sobre todo, un premio para las personas que hacen posible este proyecto cada día.

A todos los equipos que forman parte del servicio de Costa Cruceros, gracias por vuestra implicación, vuestra actitud y vuestra capacidad para convertir cada reto en una oportunidad de mejora.

Como afirma nuestra CEO:

«Este premio reconoce mucho más que una estrategia. Reconoce el trabajo, la pasión y el compromiso de las personas que hacen posible nuestro proyecto cada día. En MST estamos convencidos de que cuidar de nuestros equipos es la mejor manera de cuidar de nuestros clientes. Compartimos este reconocimiento con Costa Cruceros y con todos los profesionales que han contribuido a hacerlo posible.»

Seguimos avanzando

Ganar este premio nos impulsa a seguir trabajando con la misma ilusión y responsabilidad. Sabemos que la experiencia de empleado evoluciona constantemente, igual que lo hacen las expectativas de los clientes.

Por eso, seguiremos apostando por la innovación, la escucha activa, la formación, el bienestar y la mejora continua como pilares para construir entornos de trabajo donde las personas puedan crecer, aportar valor y sentirse parte de algo importante.

Desde MST queremos dar las gracias a Costa Cruceros por la confianza y por compartir con nosotros esta visión de la experiencia de cliente basada en las personas.

Este reconocimiento refuerza nuestro compromiso con una forma de hacer las cosas donde la Employee Experience, la Customer Experience y la excelencia operativa avanzan juntas.

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